Diario de vida
Era una chica normal... Con una vida normal. Trabajaba como dependienta en una tienda de ropa, vivía en pareja, tuve a mi hija Lucía... ¿Qué edad tenía usted? Veintitrés años. Tres años después tuve a mi segunda hija, Martina... Y todo seguía normal. Sí, viviendo a medias. ¿A medias? Como la mayoría de personas. Hoy... vivo de verdad, ¡estoy muy viva, vivo a fondo! ¿En qué consiste eso? Siento que todo es fascinante, ¡todo mola!: un soplo de aire, una gota de lluvia, cada bocado... Soy copiloto de rallies: ¡impensable antes de mi bofetón de realidad! ¿Qué bofetón? Una mañana de viernes cambiaba el pañal a Martina, le noté un bulto en el vientre, la llevé al médico: “Id a casa, tráemela el lunes, y seguimos viendo”, me calmó. Y el lunes... Un equipo de quince médicos me esperaba: sabían que era un tumor. Lo prepararon todo. Me habían regalado ese fin de semana... Fueron humanos: se lo agradezco. ¿Era muy grave? Un tumor en el riñón: quimioterapia, quirófan...