Felicidad o placer

 Hablar de felicidad es científico?

No. Y ese es parte del problema de estudiarla, porque no hay una definición consistente de felicidad y, por tanto, no es medible.

¿Prefiere que hablemos de bienestar?

Le llamaremos felicidad aquí si prefiere; pero lo que sí es ciencia y demostrable es que confundir placer con bienestar, o llamémosla aquí felicidad, nos hace desgraciados.

¿En qué se diferencian?

El placer es egoísta; la felicidad solo es compartida o no es; el placer es efímero; la felicidad, en cambio, se proyecta hacia el futuro sin límites; el placer es sensorial y visceral; la felicidad es difusa, etérea...

¿Por qué los confundimos?

Porque el placer es más fácil de obtener, pero esa es también su trampa. El placer es adictivo, porque cada vez necesitas más estímulo –con sustancias o en conductas– para obtener la misma cantidad de placer.

¿La felicidad no requiere estímulos?

Requiere actitudes, una disposición, un camino... Y cuanta más felicidad consigues, más fácil es obtener más. Por tanto, no existe la adicción a la felicidad, pero sí al placer.

¿Por qué?

Porque el placer es dopamina y la felicidad es serotonina. Y los dos son neurotransmisores. La dopamina excita a las neuronas, que se defienden cerrando sus receptores.

¿Y reducen cada vez más la gratificación?

Por eso necesitamos aumentar el estímulo placentero –la sustancia o la conducta– cada vez más para obtener la misma gratificación y esa dinámica lleva a dosis enormes y a la adicción.

¿La búsqueda del placer genera adicción?

Y nos hace desgraciados y a quienes nos quieren. En cambio, la serotonina es inhibidora de las neuronas y no las excita; al contrario, nos relaja y crece al compartir con otros ese bienestar.

Algún entrevistado transmitía esa paz.

Algunos aprenden a compartir ese bienestar tras un largo camino de autoconocimiento para lograr sentirse uno con el mundo y los demás. Pero, como científico, le recordaré: ¿sabe qué sustancia impide actuar a la serotonina actuar?

Tomaré nota.

¡La dopamina! Por eso buscar el placer aleja la felicidad. Porque el bienestar desaparece con la gratificación inmediata que nos dan las drogas, la comida basura, o con conductas como la creciente adicción compulsiva a las pantallas.

¿Por qué confundimos placer y bienestar con tanta facilidad?

Porque el placer es inmediato y más fácil de lograr que el bienestar, pero también porque hay interés en que los confundamos y muchas industrias ganan billones con nuestra confusión. Con ella en Wall Street, las Vegas y Silicon Valley y sus sucursales en el planeta se generan billones. ¿Y sabe cómo la llamamos?

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