De Xavi de Reus...
Alguna vez aprendí que la mayoría de las cosas buenas de la gente, como el talento artístico, por ejemplo (o cualquier talento meramente humano) dependen mucho de la intensidad de las vivencias y de como interioriza y vive las cosas. Las sacudidas emocionales, las tormentas, existen para dar paso a la calma, a la serenidad, a la transparencia de las emociones, pero dejan sus sucuelas. Es ese estar bien, a gusto, consigo mismo, asumiendo (que no aceptando) todas las desdichas y dando por sentado que hay algo absurdo, imposible de resolver... un vacío inexplicable que muchos se empeñaban en llenar con lo primero que podían. ¿Qué es sino el día a día? Unos estudios, un trabajo, una hipoteca y la suma de mil detalles más que intentan cubrir huecos o llenar de una forma rara el tiempo, igual para no pensar tanto y VIVIR. Decidí entonces vivir con intensidad, apreciando los detalles y contándole a la gente cosas como las que compartimos por aquí. Mañana no sabemos qué nos depara el futuro. Y ya lo saben, no hay planes, tan sólo ilusiones... y un camino --espero-- lleno de sorpresas.