Media naranja
Pensamos que alcanzaremos la plena felicidad cuando encontremos la media naranja. Sí, y es una ficción. Cuando a los 15 años mi hijo encontró su primer amor me dijo orgulloso: “No puede vivir sin mí”.“Pues mejor que vaya, aprenda y vuelva”, le dije. ¿Cómo se quedó? Al cabo de diez años lo entendió. Cuando tenemos baja autoestima y alguien nos dice que no puede vivir sin nosotros nos sentimos de maravilla, pero si tienes la autoestima en su sitio sabes que no puedes ser responsable de la felicidad o infelicidad del otro. Parece obvio. Pues no lo es, necesitamos la validación externa. Lo veo en muchas jovencitas: si alguien viene y yo le gusto, aunque sea un energúmeno conmigo, significa que yo valgo, esa es la pauta que nos meten en la cabeza, que alguien te tiene que validar, pero sólo uno puede validarse a sí mismo. La queja abunda. Es más fácil decir “por su culpa yo estoy así” que reconocer que, como no te estás dando lo que te tienes que dar tú mismo, estás enfadado ...