El sueño americano
El prestigioso economista americano Jeremy Rifkin nos cuenta hoy en La Vanguardia su visión sobre la decadencia del sueño americano. Os reproduzco un fragmento de la entrevista:
¿Qué piensa cuando ve un pobre en la calle una noche helada?
Que el ayuntamiento o quien cobre mis impuestos debería cobijarlo. Si fuera americano diría que ese hombre tiene el derecho de estar allí fuera muriéndose, como se mueren, de frío, porque él se lo ha buscado.
Es difícil dormir sabiendo que en tu calle alguien muere congelado.
Si usted fuera americano, pensaría que él ha escogido ese camino y que ni usted ni el Estado son nadie para decirle lo que tiene que hacer.
Si algún día llego a pobre, espero que no sea en Estados Unidos.
Si tiene que ser pobre, mejor en Europa, porque en América usted sería, además, el único culpable de su pobreza. El sueño americano es la realización de la cultura bíblica: ojo por ojo... En cambio, el sueño europeo sería la realización de las Bienaventuranzas por parte del Estado, que se encargaría de los pobres, a los que dar un salario mínimo; los ignorantes, a los que dar educación; los vejados, a los que dar justicia gratuita...
Reconozca que es un bello sueño.
El sueño europeo aspira a no dejar a nadie abandonado a su propia suerte; el sueño americano, en cambio, pretende que se realice la justicia bíblica y sólo avancen los “justos”, o sea, los mejores. Es decir, los ricos. América aspira al desarrollo sin límites y al imperio de la Biblia. En cambio, Europa quiere desarrollo sostenible y multiculturalidad.
¿Qué piensa cuando ve un pobre en la calle una noche helada?
Que el ayuntamiento o quien cobre mis impuestos debería cobijarlo. Si fuera americano diría que ese hombre tiene el derecho de estar allí fuera muriéndose, como se mueren, de frío, porque él se lo ha buscado.
Es difícil dormir sabiendo que en tu calle alguien muere congelado.
Si usted fuera americano, pensaría que él ha escogido ese camino y que ni usted ni el Estado son nadie para decirle lo que tiene que hacer.
Si algún día llego a pobre, espero que no sea en Estados Unidos.
Si tiene que ser pobre, mejor en Europa, porque en América usted sería, además, el único culpable de su pobreza. El sueño americano es la realización de la cultura bíblica: ojo por ojo... En cambio, el sueño europeo sería la realización de las Bienaventuranzas por parte del Estado, que se encargaría de los pobres, a los que dar un salario mínimo; los ignorantes, a los que dar educación; los vejados, a los que dar justicia gratuita...
Reconozca que es un bello sueño.
El sueño europeo aspira a no dejar a nadie abandonado a su propia suerte; el sueño americano, en cambio, pretende que se realice la justicia bíblica y sólo avancen los “justos”, o sea, los mejores. Es decir, los ricos. América aspira al desarrollo sin límites y al imperio de la Biblia. En cambio, Europa quiere desarrollo sostenible y multiculturalidad.