Viven
El Club de Tv3, entrevisto esta semana a Pedro Algorta, uno de los supervivientes del Avion que se estrello en los Andes en los anyos 70. Ahora, 35 anyos despues, Pedro se ha decidido a contar su historia, para que todos podamos aprender de su experiencia. Lo hace a traves de su blog y deconferencias. Estas son las principales ideas que suele transmitir.
1. La extraordinaria capacidad del ser humano para sobreponerse a las situaciones más adversas. Cuando uno está prácticamente derrotado o muerto, sacamos fuerzas de nuestro interior más profundo para continuar luchando por nuestra vida.
2. Nosotros somos personas normales. Cualquiera en circunstancias parecidas habría hecho lo mismo y probablemente sobrevivido. No hicimos nada extraño, dejamos que se desarrollaran nuestros más básicos instintos de supervivencia personal y grupal. Todos tenemos nuestras montañas y todos podemos con ellas.
3. No podríamos haber sobrevivido individualmente. Sobrevivir fue una experiencia grupal, pero requería a cada uno de nosotros estar enfocados en lo suyo y manteniéndose lo mejor posible. Había que trabajar para el grupo y para uno mismo.
4. No había líderes absolutos. Distintos líderes emergieron en circunstancias distintas. Los lideres y los roles varían según las necesidades. Pero lo más importante, poder ser líder de uno mismo, y vivir la vida al 100% desde donde nos toque vivir.
5. La caminata final, como objetivo de grupo, sin perder el foco en sobrevivir cada uno, un día más.
6. No teníamos todas las respuestas. Queríamos vivir, trabajamos para sobrevivir, pero no estábamos seguros de que lo lograríamos.
7. La enorme capacidad de recuperación. La capacidad de resiliencia. Después de esta tragedia, todos los sobrevivientes estamos vivos y hemos hecho una vida normal. La necesidad de poner nuestra tragedia en la mochila y mirar para adelante.
8. Las distintas percepciones. Para nosotros es un hecho normal, forma parte de nuestra vida. Por 35 años no ha sido un tema para mí.
1. La extraordinaria capacidad del ser humano para sobreponerse a las situaciones más adversas. Cuando uno está prácticamente derrotado o muerto, sacamos fuerzas de nuestro interior más profundo para continuar luchando por nuestra vida.
2. Nosotros somos personas normales. Cualquiera en circunstancias parecidas habría hecho lo mismo y probablemente sobrevivido. No hicimos nada extraño, dejamos que se desarrollaran nuestros más básicos instintos de supervivencia personal y grupal. Todos tenemos nuestras montañas y todos podemos con ellas.
3. No podríamos haber sobrevivido individualmente. Sobrevivir fue una experiencia grupal, pero requería a cada uno de nosotros estar enfocados en lo suyo y manteniéndose lo mejor posible. Había que trabajar para el grupo y para uno mismo.
4. No había líderes absolutos. Distintos líderes emergieron en circunstancias distintas. Los lideres y los roles varían según las necesidades. Pero lo más importante, poder ser líder de uno mismo, y vivir la vida al 100% desde donde nos toque vivir.
5. La caminata final, como objetivo de grupo, sin perder el foco en sobrevivir cada uno, un día más.
6. No teníamos todas las respuestas. Queríamos vivir, trabajamos para sobrevivir, pero no estábamos seguros de que lo lograríamos.
7. La enorme capacidad de recuperación. La capacidad de resiliencia. Después de esta tragedia, todos los sobrevivientes estamos vivos y hemos hecho una vida normal. La necesidad de poner nuestra tragedia en la mochila y mirar para adelante.
8. Las distintas percepciones. Para nosotros es un hecho normal, forma parte de nuestra vida. Por 35 años no ha sido un tema para mí.